Alrededor de 5 meses han transcurrido desde el inicio de la pandemia provocada por el covid19, muchas personas hemos tenido que adaptarnos al nuevo contexto regido por las medidas sanitarias, entre las cuales destaca la posibilidad de teletrabajar a quienes su labor lo permite. Turnos presenciales, turnos éticos, modalidad telemática, trabajo en casa, oficina en casa, son algunas de las tantas frases que se han acuñado durante este tiempo en que esta modalidad ha tomado fuerza para quedarse, incluso, una vez terminada la pandemia.

El teletrabajo, se entiende -básicamente- como la posibilidad de poder realizar el trabajo en un lugar ajeno a la oficina, a través de las distintas tecnologías de comunicación. Comunicarnos, tener reuniones, compartir archivos, tener conferencias, participar en cursos, aprender, entre tantas otras opciones.

Muchos son los beneficios que se han destacado de realizar teletrabajo. Entre los más comunes que se destacan en la literatura son:

  1. Disminución o eliminación de los tiempos de traslado.

  2. Aumento de la productividad, aludiendo a que la persona trabajará en un ambiente más familiar para él/ella.

  3. Maximización de los tiempos, ya que la persona puede aprovechar los tiempos muertos en actividades domésticas o de ocio.

  4. Mayor tiempo para estar con la familia.

  5. Disminución de costos para el funcionamiento de las empresas, como por ejemplo el mantenimiento de la oficina.

Parece simple y llamativo, incluso un plano ideal para muchas personas, pero la migración hacia la modalidad telemática requiere de una preparación en cuanto a capacitaciones y tiempos de organización, los que la pandemia aceleró drásticamente, y obligó a que muchas empresas e instituciones, prácticamente de un día para otro, tuvieran que comenzar una transformación digital que, al menos en nuestro país, no se contaba con la preparación adecuada.

Pese a todos estos beneficios que se describen en la literatura, son muchas las personas que han señalado sentir que con el teletrabajo sienten que “trabajan más”, aludiendo también a que se sienten más cansados/as y agobiados/as que antes, incluso que les cuesta más avanzar o concentrarse en sus deberes.

Entonces, ¿Cómo podríamos comprender estas sensaciones?, las cuales, resultan ser diametralmente opuesta a los diversos beneficios señalados anteriormente.

Siento que podemos comprender esta sensación desde diversos puntos de vista. Por ejemplo, ya entendiendo que en nuestro país la transformación digital del trabajo fue sin preparación y en un contexto de emergencia, lo que significó un esfuerzo significativo para las capacidades adaptativas de muchas personas.

También creo que ayuda mucho a entender que, desde un punto neurocognitivo, nuestro cerebro necesita de constantes estímulos nuevos, los cuales pueden ser, por ejemplo, conversaciones, olores, sabores, imágenes, situaciones etc. (nuevas experiencias), para crear nuevas conexiones neuronales que favorecen su bienestar funcional y cognitivo. Esto nos permite experimentar más fácilmente aprendizaje pues contamos mayores redes neuronales, así como también de sentir la sensación o percepción de avance del tiempo. Por ejemplo, en nuestras mentes permanecen aquellos momentos en que probablemente todo fue nuevo o pudimos relacionarlo con algo, por ejemplo, un olor.

Entonces, por lo anterior al estar en modalidad telemática, nuestro cerebro comienza a estresarse sensorialmente debido a la falta de nuevos estímulos, pues estar en casa 24/7, sin poder salir en algunos casos, hace que nuestro cerebro no logre tantas nuevas conexiones debido a que los estímulos son siempre los mismos, así como la rutina. Por ello, sugerimos la importancia de la estimulación sensorial en base a nuevos estímulos; sabores, olores, sonidos, entre otros, para así mejorar positiva y naturalmente el funcionamiento de nuestro cerebro.

Por otro lado, el concepto de la doble presencia, que describe el fenómeno en que se combinan dos ámbitos de la persona, como el laboral y familiar, los que se viven en paralelo durante la misma jornada… ¿Te hace sentido? Son bastas las experiencias, por ejemplo la más común, es cuando vemos a muchos colegas que trabajan y en las cámaras aparecen hijos e hijas para preguntar algo.

Probablemente ya estés teniendo algunas reflexiones, pues el contexto de la pandemia forzó rápidamente a que muchas personas comenzaran a trabajar y a niñas, niños y adolescente a tele-estudiar, lo que ha significado que durante el día estemos viviendo dos jornadas en paralelo, que se han fusionado y normalizado en nuestro día a día, en donde debemos estar pendiente de reuniones y labores propias del trabajo así como también del orden y las rutinas propias del hogar, siendo éstas últimas -muchas veces- más agotadoras que la misma jornada laboral, en especial quienes han vivido este tiempo con sus hija/s e hijo/s.

El hogar se ha vuelto nuestro todo, en donde se ha vuelto difícil separar nuestras labores, espacios y rutinas, por lo que se ha convertido en un espacio de mucha actividad. De manera simple, pensemos que antes de a pandemia, alrededor de 1/3 de nuestro día lo pasábamos fuera del hogar (incluso muchos pasaban hasta 2/3 del día), por lo que diferentes acciones, como comer o socializar, las realizábamos en otros contextos externos, lo que convertía al hogar en un espacio para el encuentro familiar o social así como para el descanso y el ocio. Hoy, ocurre todo lo contrario, el hogar descansa sólo cuando descansamos y durante el día debemos hacernos cargos de todas las acciones de la rutina hogareña (cocinar, limpiar, organizar, etc.) mientras que en paralelo nos preocupamos de todas nuestras labores de nuestro trabajo.

No obstante, y además de todo lo anteriormente señalado, muchas personas han tenido que aprender a teletrabajar, aprender a como funcionan las distintas aplicaciones y plataforma que se utilizan en los trabajos, así como también lidiar con los distintos problemas técnicos que surgen y también se deben aprender a solucionar, como la caída de la conexión, el exceso de tráfico de datos que alenta las conexiones, entre otros.

Si observamos todo lo anteriormente descrito, podríamos señalar que durante el tiempo de la pandemia las personas hemos tenido que re-estructurar nuestra vida para que se desarrolle en su plenitud en un único contexto: El hogar, el cual demanda ciertas necesidades así como también las familian han tenido que adaptar espacios para el desarrollo de todas las responsabilidades que los adultos tienen con su trabajo y las niñas, niños y adolescentes con sus estudios, y todos con espacios para la distención y ocio necesario día a día.

¿Reflexiones? Debes tener varias, pero antes te cuento sobre algunas estrategias que podrían ayudar a facilitar los procesos domésticos-laborales-educacionales que se deben dar dentro del contexto hogareño:

  1. Organícense los tiempos del día, tratando de que todos puedan estar en actividades similares y así disminuir las distracciones que se pueden provocar por las acciones de otros. Si los padres van a teletrabajar, podría aprovechar que los hijos/as puedan telestudiar en esos espacios. Por otro lado, la distribución de labores de los adultos, en especial, de forma alternada, puede resultar muy positivo para las emociones de los padres y sus hijos. Ej. Lunes cocina el padre, martes la madre, miércoles los hijos.

  2. Organiza rutinas dinámicas, que permitan ir variando día a día el quehacer, tratando de agregar a cada día, momentos que te permitan conectar con diferentes cosas. Ej. Un día puede destinarse a ver series, otro día a jugar como familia, otro día a actividades de ocio individual, otro día para cocina familiar y otro día para el ornato y aseo del hogar, en que todos puedan aportar con algo.

  3. Dialogar y expresar las emociones, es clave para la buena convivencia familiar, por ejemplo, una familia que asesoro, ocupa un panel en que cada integrante, al momento de levantarse, anota la emoción con la que se levantó, a modo de que los demás sepan el estado anímico de cada y así generen estrategias de respeto al espacio, de humor para levantar el ánimo, entre otras.

  4. Disminuir las expectativas pre-pandemia y generar nuevas exceptivas idóneas para el contexto, en especial para niñas, niños y adolescente y también, para tu productividad laboral.

Para terminar, señalarte que tú eres siempre quien puede darte las mejores respuestas a tu situación, eres el/la único/a que conoce tu propia realidad y sabe cuáles son las estrategias que podría realizar una vez comprendida esta necesidad que ha provocado el abrupto iniciar del teletrabajo en Chile.

Más que nunca hoy practica la compasión y gratitud contigo mismo y los demás.