Es normal que sintamos ansiedad en nuestra vida cotidiana pues nos ayuda a estar activo y/o en alerta frente a las situaciones que eventualmente podrían suceder u ocurrir en un corto o mediano plazo. Por ello que creo que es fundamental ir haciendo mayores aproximaciones que ayuden a comprender qué vamos entendiendo por ansiedad, a modo de poder generar una más acertada comprensión de nosotres mismes así como para desarrollar estrategias de autocuidado personal.

Como fanático de los grandes autores de la psicología pues creo que nos dicen mucho en pocas palabras. Entonces compartiré rápidamente dos visiones que nos permitirán comprender la ansiedad y así las estrategias que se sugieren en el presente artículo.

Hace ya casi un siglo Freud daba una aproximación de la ansiedad como una tensión libidinal que no era descargada, es decir, por ejemplo, una preocupación que yace constantemente en nuestra mente, lo cual, nos permite aproximarnos a un des-equilibrio entre los polos tensionados, que nos deja una sensación llamada angustia, en relación al desorden interno que se tiene producto de la tensión no descargada. Pensemos en cuando tenemos hambre, nos desordenamos internamente debido a que nuestra atención empieza a buscar comida, nos cuesta concentrarnos y hacer las tareas que solemos hacer, podemos ponernos incluso hasta mal genios si no satisfacemos esa necesidad, por lo que nuestra psiquis queda en un desorden que debe ser restaurado una vez que cumplimos con aquel deseo. Por otro lado, Lacan daba a entender la ansiedad como un camino entre el goce y el deseo, entendiendo así que un mejor manejo en cuanto a estrategias de autocuidado, serían aquellas que nos permitan conectar rápidamente el goce y el deseo, las que respectivamente representan, la pulsión interna del ser humano [como podría serlo una necesidad básica, hambre] y la forma en que logramos realizar la satisfacción de una forma aceptada y posible en el entorno cultural en el que nos encontramos, siendo así una espera para lograrla.

Y… ¿Cómo podemos generar conexiones más rápidas y asertivas entre lo uno y lo otro? Con Orden. El orden es definido por la RAE como “Colocación de las cosas en el lugar que les corresponde” o “Concierto, buena disposición de las cosas entre sí”, “Regla o modo de que se observa para hacer las cosas”… en otras palabras, armonía, equilibrio, paz, tranquilidad, palabras que podemos asociar rápidamente al concepto de orden pues en cada una de ella existe un orden que le da su significado en sí, es decir, podríamos entender el orden como aquello que permite tener una armonía entre las cosas en sí, permitiendo su equilibrio y relación pacifica, provocando un clima de tranquilidad entre todas. También, creo que es importante señalar que el orden no debe entenderse como algo establecido, sino que aquella sensación de tranquilidad que sientes cuando tienes una buena disposición entre tus cosas, pensamientos, emociones. Por tanto, para cada cual el orden puede ir variando conforme a cómo va logrando una disminución del a ansiedad y generando mayor conexión con nuestro presente, observándose así un modo de ver y hacer las cosas. Es decir, que la popular frase “mi desorden es mi orden” puede tener relación a que el orden no está establecido igualmente para todes nosotres. Si nos convencemos de lo anterior, pues entonces lidiar con nuestra ansiedad puede ser muy fácil si generamos mayor orden en nuestras vidas -y no sólo como una frase cliché- sino que más bien un estilo de vida que nos permita generar una mayor armonía nuestro día a día.

Mantener una rutina ordenada que contemple una armonía entre las áreas de nuestras vidas, como nuestra área social, personal, familiar y laboral. Por ejemplo, de inmediato tenemos que considerar tener un equilibrio entre el tiempo que utilizo para actividades laborales como para el que utilizo para descansar. Otro ejemplo puede ser nuestra alimentación, la cual debe ser equilibrada en la ingesta de los nutrientes y ordenada en sus horarios y cantidades. ¿Se va comprendiendo? Por ejemplo, se han fijado en el gran orden que existe si mi objetivo es mejorar mi estado físico, en donde se generan calculadas rutinas de entrenamiento, alimentación y descanso, pues es un objetivo a largo plazo, por lo que, si no se tiene un orden constante, fácilmente puede alejar o cortar el camino que une al goce y al deseo, por lo que la ansiedad podría hacerme desertar del objetivo.

Cuando en nuestras relaciones logramos comprender los límites y sus significados en nuestras vidas, lo que estamos haciendo es un ejercicio de orden de mi mundo social, donde voy comprendiendo [ordenando] los tipos de relaciones que voy realizando con las personas que convivo e interactúo en mi vida, es decir, mis relaciones laborales, familiares, amorosas, sociales, entre otras, logro sentir mayor tranquilidad con las personas, ya que hemos ordenado las percepciones de nosotros mismos. Cuando logramos ordenar las prioridades de nuestras vidas, podemos calmar nuestra angustia existencial, comprendiendo qué es lo que debemos hacer para lograr nuestras metas, así como también cuáles son las que debo realizar en un corto, mediano y largo plazo. De la misma manera, cuando le damos una nueva mirada a nuestro pasado, dándole nuevos significados a las distintas experiencias de nuestra vida, es decir, “ordenamos nuestro pasado”, logramos disminuir las angustias que nos provocan aquellos recuerdos latentes.

También podemos encontrar ejemplos externos a nosotres mismes que nos pueden generar angustia cuando no están ordenadas; las cuentas, la casa, el ropero o nuestra habitación. E incluso, mucho más macro a nosotres como lo pueden ser las políticas públicas, oficinas públicas, orden social, que cuando no están en un orden nos pueden generar ansiedad, como lo que observamos hoy con el manejo que se ha tenido de la pandemia.

El minimalismo es una tendencia contemporánea que nos invita a generar un estilo ordenado y de mínimas necesidades que no alteren el equilibrio y armonía interior. Tradiciones de antaño, como el budismo nos invitan a generar armonía a través del orden y equilibrio de nuestras pasiones. Y así existen diversas filosofías o visiones de mundo que nos ayudan a favorecer la sensación de armonía y bienestar como un orden propio de la cosmovisión que tenemos y nos creamos del mundo. Si aún no te convences del todo, reflexiona lo que ocurrió con nosotros con la llegada del covid19. Al inicio de la pandemia, nuestra ansiedad aumentó más de lo habitual, pues perdimos las certezas de nuestra vida cotidiana, es decir, el orden al que solíamos estar habituados y nunca pensamos que podrían cambiar. Estando en cuarentena hemos tenido que adoptar distintas estrategias para generar un orden en esta nueva realidad y así sentir mayor tranquilidad gracias a ese quehacer.