¿Por qué no respetamos las medidas sanitarias?

Internacionalmente ha sido comentada la conducta que en Chile hemos demostrado como sociedad frente a la pandemia producida por el Covid19, en donde diariamente se continúan observando aglomeraciones y porfía a las recomendaciones a seguir medidas como el uso de mascarilla y el distanciamiento social de al menos un metro entre personas. Según diversos medios durante el mes de mayo hablaban de un segundo lugar en el mundo cuya sociedad es más reticente a seguir las medidas sanitarias, conociéndose diversos casos de personas que han reincidido en la violación de cuarentena por hasta dieciseisava vez.

¿Causas?

Son diversas las causas políticas, sociales y económicas detrás de un modelo que podrían explicar las conductas que hemos observado en Chile durante el desarrollo de esta pandemia. Es por ello que una de las principales causas, es que para responder la pregunta inicial, excluiremos al grupo de la población que más ha sufrido con la pandemia, la que no sólo representa una seria amenaza para la salud debido al malestar que puede provocar el contagio y sus consecuencias, sino que también les ha afectado significativamente la situación económica familiar, perdiendo sus empleos o posibilidad de realizar el trabajo que solían realizar, creando en ellos la necesidad imperativa de salir a exponerse para generar ingresos económicos y así el sustento necesario para sus familias. Sin embargo, también hemos observado a otro grupo no menor de la población, que no tiene relación con el grupo descrito anteriormente, los cuales han realizado conductas opuestas a las esperadas para el contexto en que vivimos, mostrando osadía para ir a satisfacer sus propios deseos; fiestas clandestinas, no usar la mascarilla, realizar juntas sociales en parques, participación a cultos religiosos, compras de elementos que no clasifican como primera necesidad, viajes a segundas viviendas, paseos en parques, entre tantas otras acciones que han comenzado a ser tildadas de egoístas, poco empáticas o de falta de consciencia comunitaria que no mide los riesgos que significa contagiar a Otros o ser contagiados, no teniendo una clara toma de consciencia de que no sólo pueden arriesgar sus vidas al ser contagiados sino que también al serlo podemos requerir de un tratamiento médico, como hospitalización, que posiblemente va a generar un endeudamiento en muchas personas debido a los elevados costos que se han observado en redes sociales o algunos medios de comunicación.

Entonces, psicológicamente, ¿cómo podríamos entender esta conducta?

Existen diversos modelos psicológicos que podrían explicar la conducta como desde un punto de vista más clásico del psicoanálisis que podría resumir como una falta para la capacidad de sublimación de los deseos, o desde un punto de vista más cognitivo que podría relacionar la falta de conocimiento sobre el estimulo que aún no provoca un acomodamiento cognitivo que genere un aprendizaje en nuevas conductas necesarias para el autocuidado, entre muchos otros. Para el presente artículo me basaré en uno muy conocido de la psicología humanista, la que popularmente se conoce como la pirámide de necesidades de Abraham Maslow (1908-1970), considerado como uno de los psicólogos fundadores de la psicología humanista. De manera simple, el modelo piramidal de Maslow ordena y jerarquiza las necesidades que ayudan a movilizar al ser humano en diferentes estadios motivacionales, las cuales ayudan a lograr un desarrollo personal en los distintos ciclos evolutivos del desarrollo humano. Entendiendo que este modelo se basa en la perspectiva humanista, la que se puede entender en el sentido de que el ser humano se va desarrollando personalmente a medida que va viviendo experiencias significativas, las cuales, van siendo causadas por la motivación que provocan estas necesidades. Es decir, si siento la necesidad de hambre me movilizaré hacia una experiencia que permita satisfacer dicha necesidad, ej. cocinar, asimismo como podría sentir la necesidad de reconocimiento y me lleva a una experiencia que me permita satisfacer dicha necesidad, como por ej. mediante la obtención de un título profesional. Por tanto, el modelo piramidal de necesidades, señala que las que requieren de más experiencias y son más constantes en el tiempo son las básicas fisiológicas que permiten la vida en sí, al contrario de se tienen en momentos significativos de tu vida en que sientes que vives una experiencia de autodesarrollo o plenitud personal. Entonces, volviendo a nuestra pregunta, podríamos entender que la reticencia del seguimiento de las medidas sanitarias estaría muy bien explicada mediante este modelo piramidal de necesidades, en que muchas personas del primer grupo nombrado estarían respondiendo a las necesidades orgánicas y necesarias para este tiempo, así como las del segundo grupo estarían respondiendo a necesidades de filiación o de reconocimiento ¿necesarias para este tiempo?

Reflexión…

Por ello, como reflexión final, podríamos entender este tiempo de pandemia, cuarentena y confinamiento desde ciertas necesidades, para así centrarnos en ellas y aceptar el hecho de tener que postergar otras. Quizás, estamos en un momento social en que debemos procurar cubrir las necesidades fisiológicas y las de seguridad, mientras que las otras quizás sea momento de postergarlas o readaptarlas a este tiempo que dura la pandemia. De la misma manera se puede adoptar el modelo para planificar políticas publicas que vayan a cubrir los escalones de necesidades principales para las diferentes etapas de la pandemia y una posible reactivación económica, considerando que si la persona tiene una forma de certeza que conozca y sienta que pueda satisfacer las necesidades de un determinado escalafón, le permitirá poniendo atención a las necesidades del orden superior. Por ello que antes de pensar en la salvación y/o reactivación económica que podría relacionarse en necesidades del escalafón 3 o 4, primero debemos concentrarnos en salvar la salud y seguridad de las personas, es decir, las necesidades basales de esta pirámide.

Simón Michell

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Author

Simón es un psicólogo con 9 años de experiencia en psicología clínica, especializado en trastornos relacionados con las adicciones, haciendo gran parte de su formación profesional en esa área, incluida su tesis de título. En paralelo también se he focalizado en el ámbito de los trastornos ansiosos como el TOC o TAG, y trastornos del ánimo, como depresión y TAB. Trabaja desde un enfoque psicoanalítico relacional.